miércoles, 19 de febrero de 2014

18 febrero

Qué impotencia no poder decir 'te quiero'. Es posible que hayamos confundido liberarnos de la moral cristiana y posesiva con mercantilizar nuestro placer. Tratamos de liberarnos de la monogamia heteropatriarcal pero nuestras nuevas maneras en muchas ocasiones están filtradas por un carácter consumista e individualista. Además, el capitalismo una vez más ha ganado la batalla por la hegemonía del lenguaje, por ejemplo, al 'querer' le solemos atribuir el peor de los significados posibles. Asociamos 'te quiero' con 'No quiero que te acuestes con nadie más, eres para mí mi prioridad y me gustaría que por tu lado fuera igual. El cariño que le tengas a otras personas lo interpreto como cariño que no me darás a mí, sufriré si veo menguar mi exclusividad'.
Luchando contra la posesión, noto en el ambiente que luchamos contra todo sentimiento en lo referido a relaciones sexo-afectivas. Y eso es una derrota por nuestra parte. Nos han ganado mentalmente, conceptualmente. Si dices 'te quiero' a alguien con quien compartes complicidad, fluidos y momentos, parece que te puede tachar de lo anterior, de 'tradicional', 'posesiva'.
No digas te quiero, cuidado con los abrazos de más, o con las llamadas imprevistas. Se frío y serás respetadx. Muestra alguna debilidad y estarás 'pillado'.

Pues no. Somos feos e imperfectos, y en el fondo, 'queremos' a lxs que nos rodean, incluso a los que podamos follarnos. Te quiero, te quiero porque cuando estoy a tu lado no tengo que esconder nada. Me encanta que te sientas libre y que el tiempo que pasas conmigo sea maravilloso, y me alegra si cuando no lo estás disfrutas solx o en compañía. Me encanta tener secretos contigo, me encanta la risita de pillín cuando lo hablamos en voz bajita, o las miradas de '¿te acuerdas de lo del otro día?' A veces estás lejos y me gustaría que no fuera así. En ocasiones te apetecerá compartir tu tiempo y espacio, en otras no. Por todo ello y mucho más, ¡te quiero! Te quiero a tí, y también quiero a otras personas, puede que por los mismos motivos o por otros. Y quererte no hará disminuir mi amor por otra gente, ya sea pasada o presente. No creo que haya un cupo el 'querer' es infinito.

Y aunque lo sintamos, nos lo callamos, no vaya a ser que... Nos lo guardamos, y se genera la impotencia, el estrés, el desquiciamiento...

jueves, 25 de abril de 2013

18 marzo
Ruidos.... tan comunes, tan comunes e inconfundibles, y a la vez tan familiares. Aunque ajenos ¿Qué digo, bueno, qué escribo? Piuuuuu, piuuuu...
¿Estabilidad? La mínima ¿Impotencia? Parece casi agradable. Vaya plan. ¿El karma? ¡No, no puede ser eso! ¿Egoísmo? Posiblemente... Conceptos subjetivos y abstractos, quedamos en mejor no mencionar esas cosas.
Pero, ¿cómo plasmarlo pues? ¿cómo tratar de explicarlo? ¿un todo? ¿o una suma de objetos? ¿o una mezcla de ambos? Puta posmodernidad, puto relativismo.
La verdad que lo mejor era no reflexionar y pensar poco. Pero te salió mal eso. O quizás, puede que tan solo ha sido una construcción mental y no salió ni bien ni mal, simplemente salió.
Qué bonito es inventar recuerdos. Y qué gran mierda. Quieres sacar algo claro de todo esto y puede que ese sea el gran fallo. ¡A vivir se ha dicho! Pero con calma por favor, acordándose de eso que dicen de no hacer lo que no quieres que te hagan (y cómo dijo alguien, tampoco todo el mundo actuará cómo tú lo harías). Aunque claro, pa gustos y preferencias colores y sonidos.
C-o-n-c-e-n-t-r-a-c-i-ó-n, recuerda ¡La pompa!
Mejor dejarlo.

lunes, 22 de abril de 2013

19 febrero

19 febrero
Si está justo a mano, no interesa. Si hay alguna dificultad pero es posible, entonces, parece ser lo más importante. Generalidades, teorías. Se quedan en el papel. No es plan de sacar fórmulas comunes. Es un engaño.

Y mientras tanto, alguien me miraba. Ojos clavados en la nuca. Ojos que se sienten (al menos en ese momento). Y entonces, agobio. Esos ojos intentan resquebrajar la pompa anti-cosas malas, la pompa de la libertad. Tan pequeña y tan abstracta, pero tan segura (aunque es difícil de entrar, y poco tiempo puedes permanecer en ella). La mosquitera. El hueco. En definitiva, la Seguridad. La inocencia incluso podría ser. Esos ojos, que había dejado de sentir por fin, -cuyo torso desnudo bajo cuello yacía boca arriba descansando y digiriendo el alcohol-, esos ojos se alían con la boca para hacer un duro ataque a La Pompa.

-¿Me lo pasas pa que fume?

¡Mierda! Claro que sí. Pero, ¡estaba tan bien en mi propio lugar! Se ha resquebrajado bastante. No importa, con decisión se consigue volver a entrar.

-Me pregunto qué escribirás.
-Solo tonterías.

Ahora sí que la he cagado. Mis ojos y mi boca no han hecho caso de mis órdenes de no interactuar. Como vuelva a abrir la boca esta todo perdido. De hecho ya lo está. He vuelto al mundo de la interacción.