18 febrero
Qué impotencia no poder decir 'te quiero'. Es posible que hayamos confundido liberarnos de la moral cristiana y posesiva con mercantilizar nuestro placer. Tratamos de liberarnos de la monogamia heteropatriarcal pero nuestras nuevas maneras en muchas ocasiones están filtradas por un carácter consumista e individualista. Además, el capitalismo una vez más ha ganado la batalla por la hegemonía del lenguaje, por ejemplo, al 'querer' le solemos atribuir el peor de los significados posibles. Asociamos 'te quiero' con 'No quiero que te acuestes con nadie más, eres para mí mi prioridad y me gustaría que por tu lado fuera igual. El cariño que le tengas a otras personas lo interpreto como cariño que no me darás a mí, sufriré si veo menguar mi exclusividad'.
Luchando contra la posesión, noto en el ambiente que luchamos contra todo sentimiento en lo referido a relaciones sexo-afectivas. Y eso es una derrota por nuestra parte. Nos han ganado mentalmente, conceptualmente. Si dices 'te quiero' a alguien con quien compartes complicidad, fluidos y momentos, parece que te puede tachar de lo anterior, de 'tradicional', 'posesiva'.
No digas te quiero, cuidado con los abrazos de más, o con las llamadas imprevistas. Se frío y serás respetadx. Muestra alguna debilidad y estarás 'pillado'.
Pues no. Somos feos e imperfectos, y en el fondo, 'queremos' a lxs que nos rodean, incluso a los que podamos follarnos. Te quiero, te quiero porque cuando estoy a tu lado no tengo que esconder nada. Me encanta que te sientas libre y que el tiempo que pasas conmigo sea maravilloso, y me alegra si cuando no lo estás disfrutas solx o en compañía. Me encanta tener secretos contigo, me encanta la risita de pillín cuando lo hablamos en voz bajita, o las miradas de '¿te acuerdas de lo del otro día?' A veces estás lejos y me gustaría que no fuera así. En ocasiones te apetecerá compartir tu tiempo y espacio, en otras no. Por todo ello y mucho más, ¡te quiero! Te quiero a tí, y también quiero a otras personas, puede que por los mismos motivos o por otros. Y quererte no hará disminuir mi amor por otra gente, ya sea pasada o presente. No creo que haya un cupo el 'querer' es infinito.
Y aunque lo sintamos, nos lo callamos, no vaya a ser que... Nos lo guardamos, y se genera la impotencia, el estrés, el desquiciamiento...