19 febrero
Si está justo a mano, no interesa. Si
hay alguna dificultad pero es posible, entonces, parece ser lo más
importante. Generalidades, teorías. Se quedan en el papel. No es
plan de sacar fórmulas comunes. Es un engaño.
Y mientras tanto, alguien me miraba.
Ojos clavados en la nuca. Ojos que se sienten (al menos en ese
momento). Y entonces, agobio. Esos ojos intentan resquebrajar la
pompa anti-cosas malas, la pompa de la libertad. Tan pequeña y tan
abstracta, pero tan segura (aunque es difícil de entrar, y poco
tiempo puedes permanecer en ella). La mosquitera. El hueco. En
definitiva, la Seguridad. La inocencia incluso podría ser. Esos
ojos, que había dejado de sentir por fin, -cuyo torso desnudo bajo
cuello yacía boca arriba descansando y digiriendo el alcohol-, esos
ojos se alían con la boca para hacer un duro ataque a La Pompa.
-¿Me lo pasas pa que fume?
¡Mierda! Claro que sí. Pero, ¡estaba
tan bien en mi propio lugar! Se ha resquebrajado bastante. No
importa, con decisión se consigue volver a entrar.
-Me pregunto qué escribirás.
-Solo tonterías.
Ahora sí que la he cagado. Mis ojos y
mi boca no han hecho caso de mis órdenes de no interactuar. Como
vuelva a abrir la boca esta todo perdido. De hecho ya lo está. He
vuelto al mundo de la interacción.
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